La leyenda de la casa de la cruz de palo

Casa de la cruz de palo

Casa de la cruz de palo.

La leyenda de la casa de la cruz de palo

Madrid está llena de leyendas, fruto de siglos de historia. Amoríos prohibidos, personajes legendarios e incluso fantasmas se esconden tras los muros de algunas viviendas o en esquinas actualmente transitadas por el tráfico o los caminantes, turistas o autóctonos, quienes recorren con prisa nuestra ciudad, sin fijarse en las pistas que estas leyendas nos han dejado. El Madrid de los Austrias está plagado de ellas, pero es la calle del Sacramento una de las que más esconde. Hoy os traigo una de ellas, una leyenda de amor que sucedió en una casa desaparecida en 1972 para construir el aparcamiento anejo a la Casa de la Villa, pero que aún se mantiene viva en el recuerdo de los madrileños: la leyenda de la casa de la cruz de palo.

Una historia de amores prohibidos

Viajamos en el tiempo hasta el reinado de Felipe II. En la calle del Sacramento, además de palacios y mansiones, había una vivienda en la que habitaba un matrimonio musulmán. A pesar de la diferencia de edad, él era mucho mayor que ella, vivían en armonía hasta que un día un caballero cristiano se quedó prendado de la belleza de la joven… ¡y ésta también de él! No tardaron mucho tiempo en comenzar a verse a hurtadillas, aprovechando las ausencias del musulmán para dar rienda suelta a su amor. Todo parecía ir bien en esta relación hasta que un día, de repente, el caballero cristiano dejó de visitarla. Ella, en principio, no le dio importancia; sin embargo, pasaron los días y nunca más supo de él.

Debido a su avanzada edad, el marido falleció y la joven quedó viuda. La casa familiar se quedaba grande y quiso hacer una reforma general. Subió al desván al que sólo tenía acceso su difunto marido y un sudor frío recorrió su piel al encontrarse allí, emparedado, los restos de su querido amante al que nunca pudo olvidar durante todos los años de ausencia.

El desenlace

La joven viuda pudo comprender al fin cuál fue el motivo de la desaparición repentina de su amado. Posiblemente, éste fuese sorprendido en una de sus visitas por el marido quien no dudó en deshacerse de él para limpiar su honor mancillado. Una vez muerto, lo subió al desván y lo emparedó allí, en la misma casa en la que su amada vivía quien, cuenta la leyenda, se convirtió al cristianismo y mandó poner una cruz en el tejado de su casa, como si de una tumba se tratase.

A pesar de que esta edificación no existe, los vecinos de la plaza del Cordón y de la calle del Sacramento afirman que, en las noches de luna llena, aún puede verse al caballero cristiano y a la joven uniéndose en una sola figura, reviviendo ese amor prohibido en el más allá. ¿Te atreves a comprobarlo?

Anuncios

Programa del mes de marzo de 2015

PROGRAMA DEL MES DE MARZO DE 2015

PROGRAMA DEL MES DE MARZO DE 2015

Programa del mes de marzo de 2015

¿Qué? ¿Contentos por haber pasado los fríos meses de enero y febrero? En marzo empieza a haber más luz y las temperaturas se templan. Por ello, ¿qué mejor que recibir a este nuevo mes haciendo una visita por Madrid? ¡Y si es con RUTAS CON MADRID mucho mejor aún! Aquí tenéis el programa del mes de marzo de 2015:

  • Madrid medieval: ¡una de las rutas que más nos gusta hacer! Los orígenes de Madrid en un fantástico paseo.
  • Madrid de las Letras: en esta ruta haremos un repaso de los hechos y personajes que habitaron este barrio desde el Siglo de Oro hasta el siglo XX. ¡Una ruta muy interesante, instructiva y llena de curiosidades!
  • Madrid de los Austrias: una ruta tan personal que no podrás repetirla en ninguna otra ciudad, ya que este estilo es el autóctono y propio de Madrid. ¿Te apuntas?
  • Madrid barroco: ¡una ruta de arte religioso! Conoceremos la evolución de este estilo en Madrid a través de cuatro iglesias.
  • Madrid industrial (I): un recorrido por las fábricas y edificios característicos de los siglos XVIII y XIX. ¡No has visto otra igual!
  • Madrid de los Borbones: un recorrido por el conocido como salón del Prado. ¿Cómo era? ¿Qué simbología tiene? ¡Todo esto y mucho más en la ruta por Madrid de los Borbones!
  • Madrid neoclásico: en esta ruta por el Madrid neoclásico haremos un repaso por los edificios administrativos que se crearon principalmente con la llegada de los Borbones al trono español. ¡Un itinerario que no olvidarás fácilmente!
  • La Gran Vía: cuántas veces hemos caminado por ella y no nos hemos fijado en muchos de sus edificios. Hablaremos de su construcción, sus anécdotas y curiosidades, y veremos muchos, muchos edificios. ¡Anímate a pasear por la Gran Vía con RUTAS POR MADRID!

La ronda del pan y huevo

La ronda del pan y huevo

Mientras la Corte de Felipe III se divertía y disfrutaba de opulentas comilonas a costa de sus súbditos, en las calles de Madrid se pasaba hambre. Los mendigos estaban por doquier tratando de conseguir unas monedas o un mendrugo de pan que echarse a la boca. En medio de este ambiente de miseria, tres hombres decidieron poner solución a este problema. Nacía la ronda del pan y huevo.

Noviciado de los Jesuitas

Noviciado de los Jesuitas

Don Pedro Lasso de la Vega, don Juan Jerónimo Serra (vecinos del barrio de Noviciado) y fray Bernardo de Antequera (fraile residente en el Noviciado) fundaron en 1615 la Hermandad de Nuestra Señora del Refugio, cuyo fin era prestar ayuda a los muchos pobres y enfermos que poblaban las calles de Madrid. Con las limosnas recibidas, deambulaban por las noches a la luz de un farol en busca de necesitados. Si encontraban a un enfermo, lo llevaban a un hospital; y si era un hambriento, le daban un pan y dos huevos cocidos (de ahí la ronda del pan y huevo).

San Antonio de los Alemanes

San Antonio de los Alemanes

Poco a poco se unieron más hermanos a la congregación, quienes se iban turnando las salidas nocturnas. En 1702, cambiaron su sede y se trasladaron a la iglesia de San Antonio de los Portugueses, o de los Alemanes. Allí mantuvieron su actividad caritativa hasta 1833, año en que se suspendió la ronda debido a la aparición en la capital de la guardia urbana. Sin embargo, la Hermandad del Refugio mantuvo la hospedería hasta 1936.

Las casas a la malicia

Casa a la malicia

Casa a la malicia

Las casas a la malicia

En 1561, Felipe II trasladó la Corte a Madrid. No entraremos en las causas de esta decisión, ya que fueron expuestas en un post anterior. Lo que nos atañe ahora es una de las consecuencias de esa decisión, quizá la más visible en el urbanismo de la capital: las conocidas como casas a la malicia.

La Corte que acompañaba a Felipe II, entre servidores, funcionarios, etc., multiplicó el número de habitantes de la villa. Madrid no estaba preparada para acoger a tanta gente, por lo que el Rey quiso solucionar los problemas de alojamiento mediante la aplicación de la Regalía de aposento, una disposición de origen medieval que permaneció vigente hasta la segunda mitad del siglo XIX. Por ella, todos los madrileños cuyas viviendas tuviesen más de una planta estaban obligados a ceder las superiores a los miembros de la Corte.

Para evitar cumplir con esta disposición y tener que compartir sus viviendas con extraños, algunos madrileños decidieron construir sus casas de una sola planta. Otros madrileños, sin embargo, recurrieron a la picaresca. Los vecinos cuyas casas tuviesen dos o más niveles utilizaron varios trucos. El método más generalizado era hacer ver durante las revisiones que la planta baja se empleaba como establo; la primera, como vivienda, y la segunda, como desván. Una vez pasada la revisión, se cambiaba la distribución y se destinaba a vivienda la mayor parte de la casa. Otros métodos más complejos iban desde construir un sótano, colocar desordenadas las ventanas al exterior o abuhardillar la planta superior.

A principios del siglo XVI se contaban en Madrid unas mil casas de incómoda repartición -nombre oficial de las casas a la malicia-. Algunas han llegado a nuestros días, con las obligatorias reformas para adaptarse a los tiempos actuales. La imagen de la fotografía es una de ellas. Ahora bien, ¿alguno de vosotros sabríais ubicarla?

Madrid capital de las Españas

En el año 1561, el rey Felipe II decide establecer la Corte itinerante española en Madrid. Durante el reinado de su padre, Carlos I, la Corte oscilaba principalmente entre Toledo y Valladolid, y en ocasiones en otras ciudades como Madrid, Granada…

Estaba claro que, debido al nivel de correspondencia, burocratización y al número cada vez mayor de funcionarios, era necesaria una capital estable. Pero, ¿por qué Madrid? Se ha especulado mucho sobre los motivos que llevaron a Felipe II a asentar la Corte en Madrid. Algunas de las razones fueron:

  • Su situación geográfica. Madrid se encuentra en el centro de la península y ha sido un tradicional cruce de caminos desde su fundación.
  • Su proximidad a El Escorial. Residir en Madrid le facilitaría el desplazamiento para comprobar el desarrollo de las obras del palacio.
  • La existencia en Madrid del alcázar. Hay que recordar que Carlos I le asignó el alcázar a su hijo el príncipe Felipe como residencia, donde vivió acompañado de toda su Corte principesca.
  • Los rigores climáticos de Toledo, que afectaron a la reina Isabel de Valois en varias ocasiones desde su llegada a España.
  • El agua abundante.
  • El aire saludable.
  • La rica caza de sus cotos. De hecho, conocido es el gusto de Carlos I por celebrar Cortes en Madrid para poder disfrutar del Real Sitio de El Pardo, coto real de caza.
  • Y, por último, el hecho de que Toledo fuese la sede primada de las Españas hacía que las órbitas de poder girasen más en torno a la figura del cardenal primado que a la del rey. En Madrid, una villa con menor tradición nobiliaria o eclesiástica, el rey podría instalarse y actuar sin tantas presiones.

¿Fue una u otra de estas razones la determinante? ¿Fueron todas a un tiempo? Y, si fue así, ¿cuál de ellas tuvo más peso? Tan sólo Felipe II supo las respuestas a estas cuestiones, y difícilmente ya podremos conocerlas.

Las meninas o La familia de Felipe IV de Diego Velázquez

Las meninas

Fuente: página web del Museo Nacional del Prado

Las meninas es sin duda la pintura más conocida del Museo del Prado, la más famosa de su autor y la que mejor resume las características de su arte. Es una obra abierta y compleja, que se nos presenta como un trozo de vida, pero que encierra numerosos niveles de lectura tras su aparente claridad.

En una amplia sala del alcázar de Madrid aparece la infanta Margarita flanqueada por dos doncellas -a las que se denominaba meninas– que la atienden: María Agustina Sarmiento, que le ofrece agua en un búcaro, e Isabel de Velasco. A la izquierda de ésta, y un poco más adelantados, la enana Maribárbola y un mastín al que molesta el pequeño bufón Nicolasito Pertusato. Detrás, y un poco en penumbra, se sitúan un guardadamas sin identificar y Marcela de Ulloa y, al otro lado de la composición, el propio Velázquez. Al fondo de la sala vemos la silueta a contraluz de José Nieto, aposentador real, y un espejo en el que se reflejan los reyes, que por tanto se sitúan fuera de cuadro, en el espacio del espectador.

Las numerosas figuras se organizan en una equilibrada composición en la que adquiere una gran presencia el espacio de prodigiosa profundidad que parece abrirse más allá del cuadro. Velázquez lo representa con gran dominio de las perspectivas lineal y aérea, así como de la luz, logrando una verdadera sensación de aire interpuesto.

Las interpretaciones del cuadro son numerosísimas y en muchos casos complementarias. La disposición central de la infanta Margarita y el reflejo de los reyes en el espejo nos hablarían de un significado político y dinástico. la presencia de Velázquez, que se sitúa -con los atributos de su categoría social: la cruz de la Orden de Santiago y la llave de aposentador- en el mismo ámbito que los reyes y la infanta, constituiría una reivindicación de su nobleza y la de la propia pintura. El pintor se representa a sí mismo en actitud de pensar, mostrando así que la actividad artística es para él un producto del intelecto antes que de la habilidad manual.

Texto extraído de El Museo del Prado. La colección de pintura española I, MUSEO NACIONAL DEL PRADO, edita Museo Nacional del Prado, Madrid, 2009.

Itinerario por el Madrid de los Austrias

Estatua de Felipe III a caballo

Estatua de Felipe III a caballo.

Itinerario por el Madrid de los Austrias

En el año 1516, llega comienza el reinado de Carlos I, primer representante de la dinastía Habsburgo. Por aquel entonces, Madrid aún era un villorio medieval. En el año 1561, Felipe II instala su Corte en nuestra ciudad. Desde entonces, hasta el reinado del último de los Austrias, Madrid ha ido configurando un estilo propio, inconfundible, fruto de la búsqueda de estos reyes por dotar a la capital de las Españas de una dignidad acorde al papel que desempeñó durante los siglos XVI y XVII.

En este recorrido por el Madrid de los Austrias conoceremos los modelos que se seguirán en las posteriores edificaciones religiosas, civiles y palaciegas. Además, durante el paseo hablaremos sobre cómo vivían los madrileños de los siglos XVI y XVII, su economía, la sociedad y muchas curiosidades más a lo largo del recorrido.

¡Anímate a recorrer Madrid con nosotros!

PUNTO DE ENCUENTRO: plaza de la Encarnación.
DURACIÓN: 1,5 horas (aproximadamente).
PRECIO: 12 €/persona.