Los leones del Congreso

Los leones del Congreso

El Congreso de los Diputados fue finalizado en 1850 y es obra del arquitecto Narciso Pascual y Colomer. Su fachada es un gran ejemplo del neoclasicismo español, en la que destacan la escalinata de acceso, las seis grandes columnas corintias y los motivos decorativos obra de Ponciano Ponzano: el frontón y, como no, los leones de bronce a cada lado de la escalinata. Sin embargo, no todo el mundo sabe la historia de estos famosísimos leones, bautizados como Daoíz y Velarde en recuerdo a los héroes de la jornada del Dos de Mayo. ¿Quieres saber su interesante historia y alguna que otra curiosidad? ¡Pues no dejes de leer!

Su historia

Primeros leones Congreso

Primeros leones de las Cortes, obra en yeso de Ponciano Ponzano

Los leones que observan majestuosamente a quienes suben o bajan la carrera de San Jerónimo no formaron parte del conjunto inicial, que incluía dos farolas a cada lado de la entrada. Ponciano Ponzano fue quien pensó en la necesidad de dotar de mayor singularidad al edificio. ¿Cómo? Presentando una propuesta al Gobierno para colocar dos leones. A pesar de que el proyecto fue aprobado, estos primeros leones duraron poco debido a los materiales en que fueron realizados: yeso con cobertura de bronce.

Leones de las Cortes de Bellver

Proyecto de leones para las Cortes de José Bellver. Actualmente en el jardín de Monforte (Valencia)

Se pensó hacerlos directamente en bronce, pero ni las pretensiones del escultor ni las posibilidades del Gobierno llegaron a buen puerto. Así, sobre José Bellver recayó la responsabilidad de hacer unos nuevos, esta vez en piedra para así soportar las inclemencias meteorológicas. Sin embargo, cuando fueron presentados los leones, no tenían ese aspecto fiero que se les presupone… ¡parecían ciertamente dóciles! Si queréis conocerlos, se encuentran en el jardín de Monforte de Valencia.

Leones actuales

Leones actuales de las Cortes, obra de Ponciano Ponzano

En estas circunstancias llegamos al año 1860. El Gobierno deseaba cerrar el tema de los leones de las Cortes, que duraba ya unos cuantos años. Así, decidió, tras unas nuevas negociaciones con Ponzano, utilizar el bronce procedente de unos cañones traídos a Sevilla por O’Donnell y Prim como botín de guerra tras la batalla de Wad-Rass en la guerra de Marruecos (1859-1860). Las esculturas fueron instaladas finalmente en el Congreso de los Diputados en 1865.

Las curiosidades que nos esconden

A pesar de que a simple vista parecen iguales, hay ciertas diferencias entre ambos más allá de que cada uno mira a un lado y sujetan una bola con diferentes patas. Pues bien, una de ellas es el peso. Mientras que uno pesa 2.217 kg, el otro pesa 2.668. ¿A qué se deberá? Puede deberse a que el rabo de cada uno de los leones está esculpido de diferente forma o a que, y esto es lo más curioso y no tan conocido, uno de ellos no tiene expuestos sus genitales… ¿No lo sabías? Pues bien, ahora sólo te queda a ti, querido lector, acercarte al Congreso de los Diputados y comprobar in situ estas diferencias.

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Las casas de Cordero

En estos momentos que atravesamos dificultades económicas, soñamos muchas veces con que nos toque la lotería. Pues bien, en la primera mitad del siglo XIX hubo un ciudadano que sí logró acertar todas las combinaciones ganadoras de la lotería nacional.

Su nombre era Santiago Alonso Cordero y era natural de León. La historia cuenta que fue tal el premio que ganó que el Estado se vio incapaz de poder pagarle. Había que buscar una solución a esta situación.

Santiago Alonso Cordero

Fuente: página web del Museo Romántico

La oferta que el Gobierno le hizo al afortunado consistió en pagarle una parte en metálico y otra en terrenos. En concreto, le donaría los terrenos del convento de San Felipe el Real, adquiridos por el Estado fruto de la desamortización de Mendizábal. A cambio, el maragato se comprometería a levantar un edificio de viviendas. Dicho y hecho. En 1846 se terminaron de construir las conocidas como “casas de Cordero“. Fueron en total seis edificios que ocuparon toda una manzana: cien lujosos apartamentos distribuidos por siete patios centrales, con almacenes y locales comerciales, además de unos baños públicos y una elegante casa de huéspedes conocida como “La Vizcaína“. Las casas de Cordero fueron consideradas entonces como uno de los mejores edificios del Madrid decimonónico.

Casas del Cordero

A pesar de que aún siguen en pie, las casas de Cordero han perdido ese esplendor original. Unos recreativos y un MacDonald’s ocupan sus bajos, cambiando completamente la lujosa decoración. Como recuerdo, aún quedan la placa con el año de finalización de las obras (1846) sobre la entrada principal y el escudo de armas de la familia del promotor, en la esquina de la calle Mayor con la de Esparteros. Entre máquinas tragaperras, aún puede apreciarse la arcada de uno de los patios, y a la derecha, en el vestíbulo de la entrada a los salones recreativos, se conserva la vieja escalera con su pasamanos de hierro y las vigas del siglo XIX.

Escudo de armas de la familia Cordero

Ahora que conocéis esta historia de azar, ¿no os parece un poco raro que lograse acertar todas las combinaciones? ¡Sí, estáis en lo cierto! Todo estaba amañado… Cordero tenía una fortuna en dinero negro y estaba interesado en comprar esos terrenos, además del Estado en venderlos. Así que, aprovechando su amistad con el ministro Mendizábal, Cordero blanqueó parte de su fortuna en la operación y difundió la historia de la lotería para encubrirla.

El kilómetro cero…

Kilómetro 0

Al igual que desde él salen las carreteras radiales de España, he querido que también sea el punto de partida de este blog. Si con este primer paso que estoy dando consigo, con el tiempo, acercar Madrid y su entorno a todos vosotros, habré creado un nuevo camino -en este caso virtual- cuyo final aún no conozco… pero sé que será grande.

“- ¿Dónde quedamos para tomar algo esta noche?
– Pues en el kilómetro cero.”

¿Quién que haya pasado por Madrid no conoce el kilómetro cero? Junto con el oso y el madroño o la Mariblanca, es el punto elegido por muchos madrileños para encontrarse entre la masa de gente que recorre la Puerta del Sol en todas direcciones. Tiene sus cosas positivas y negativas. En cuanto a las positivas, la placa del kilómetro cero es la única que, desde su instalación en 1950, no se ha cambiado de lugar… ¡ni se cambiará! Por otro lado, su aspecto negativo está claro: si todos los madrileños quedan allí… ¡a veces es difícil encontrarse!

Desde su origen, uno de los valores de la ciudad de Madrid es ser cruce de caminos en el centro peninsular, por lo que, entre otros motivos, en 1561 Felipe II decidió asentar la Corte en la villa. Ahora bien, no fue hasta el primer Borbón, Felipe V, cuando se establecieron los seis caminos radiales que parten desde Madrid. En 1761, Carlos III “nacionalizó” las carreteras, designándolas con números romanos (la Nacional I, a Burgos; la II, a Barcelona; la III, a Valencia; la IV, a Sevilla; la V, a Badajoz, y la VI, a La Coruña). Luego vinieron otras nomenclaturas que, verdaderamente, no vienen al caso.

¿Dónde quedamos?