Calle de Puñonrostro

Azulejo de la calle de Puñonrostro

A pesar de que el azulejo no está en muy buen estado (había otros mejores), nos sirve para encabezar una breve reseña que inaugura la nueva categoría Calles de Madrid.

Situada entre la plaza del Conde de Miranda y la calle de San Justo, esta calle de nombre de evocaciones medievales llama poderosamente la atención. En primer lugar, lo que nos viene a la cabeza es que el nombre que ha recibido la calle se debe a que en ella hubo una reyerta y alguno de los contendientes se llevó literalmente un “puño en el rostro”. Por otro lado, la calle de Puñonrostro nos traslada a la época de las justas medievales, donde los caballeros se batían por el corazón de una bella dama. Ni mucho menos tiene relación este nombre con la realidad a la que se refiere. El nombre le viene a la calle porque allí se localizaba la vivienda del conde de Puñonrostro, don Juan Arias Dávila, allá por el siglo XVI.

Don Juan, además de ser señor de Torrejón de Velasco -donde aún se puede contemplar el castillo de su propiedad-, tenía bajo su señorío las tierras de la actual Alcobendas. Allí mandaba con mano dura sobre sus habitantes, y tanto fue así que éstos decidieron huir para asentarse en torno a una ermita de San Sebastián, perteneciente al Concejo de Madrid. Él no pudo soportar esta afrenta de sus súbditos y trató violentamente que todo volviera a la normalidad. Sin embargo, algunos de sus súbditos huidos, sabedores de que el rey Fernando el Católico andaba por aquellas tierras, pidieron amparo real frente a su señor. Fernando escuchó a su pueblo y decidió que Arias Dávila dejase libres a aquellos huidos para que se asentasen donde quisieran. Éste fue el origen del actual municipio de San Sebastián de los Reyes, llamado así en honor a los Reyes Católicos.

Y a todo esto, ¿por qué le fue dado a Arias Dávila el condado de Puñonrostro? El condado se lo concedió Carlos I tras su apoyo en la defensa del Alcázar de Madrid y el castillo de Illescas frente a los sublevados comuneros castellanos.

Por último decir que antes de que el conde de Puñonrostro tuviese su residencia en esta calle fue Fernando del Pulgar, cronista de los Reyes Católicos, el que la habitó.