Las verbenas de agosto de Madrid

Verbenas de agosto en Madrid
Verbenas de agosto en Madrid

Verbenas de agosto en Madrid

Las verbenas de agosto de Madrid

¡Ya estamos en el mes de agosto! Y, por tanto, ¡de verbenas! Las verbenas son fiestas populares con baile que se celebran por la noche, al aire libre y, generalmente, con motivo de alguna festividad. Aquí en Madrid, en concreto, hilamos tres seguidas: la de San Cayetano, la de San Lorenzo y la de la Paloma, en los barrios más castizos de Madrid: Lavapiés y La Latina. Pero, ¿quieres saber un poquito más sobre cada una de ellas? Pues aquí tienes esta entrada para que las conozcas más allá de los puestos de cervezas, calimochos y bocadillos de sabores varios, siempre altos en colesterol del bueno.

La verbena de San Cayetano (7 de agosto)

Iglesia de San Millán y San Cayetano

Iglesia de San Millán y San Cayetano

San Cayetano

San Cayetano

Comenzamos con la verbena de San Cayetano el 7 de agosto. Cayetano de Thiene, san Cayetano, era un aristócrata veneciano que vivió durante el siglo XVII. Tras estudiar Derecho, y pasados treinta años, se ordenó sacerdote y fundó entonces varios hospitales dedicados a ayudar a los más necesitados.

En 1633, la orden teatina (o de Clérigos Regulares), que él fundó, recibió un pequeño oratorio dedicado a san Marcos y a Nuestra Señora del Favor en la calle de Embajadores. Poco tiempo duró este oratorio, ya que fue sustituído en 1633 para edificar la actual iglesia, obra de Marcos López pero con intervenciones de José de Churriguera, Pedro de Ribera y Francisco Moradillo. Exactamente no es el templo original, ya que el 19 de julio de 1936 fue incendiada con latas de gasolina por un revolucionario. En los años 60 del siglo XX se llevó a cabo la reconstrucción.

Las calles de este popular barrio se decoran con mantones y farolillos para celebrar la verbena en honor a san Cayetano ya desde comienzos del mes de agosto. Como sucedía ya en el siglo XIX, desde primeras horas de la mañana, los vecinos se agolpan en la puerta de la iglesia que acuden al besapiés. Después, en una carroza floreada, se saca al santo en procesión. Por último, para terminar, por la noche se va a la verbena, donde el chotis y la música acompañan a los asistentes hasta el día siguiente.

La verbena de San Lorenzo (10 de agosto)

Iglesia de San Lorenzo

Iglesia de San Lorenzo

Cuando acaban las fiestas por San Cayetano, comienzan las de San Lorenzo. Sólo unas calles más abajo, en Lavapiés, el arzobispo de Toledo ordenó construir en 1660 una iglesia bajo la advocación de este santo oscense nacido en el siglo III y muerto en una parrilla por orden del emperador Valeriano. Construida sobre una antigua sinagoga, el edificio barroco sufrió un incendio en 1851, quedando seriamente dañado. A pesar de ello, se mantuvo en pie hasta que en 1936 se destruyó por completo fruto de otro incendio provocado por las turbas revolucionarias. En 1942 se comenzó la restauración, totalmente diferente a la original barroca.

Existía una tradición, actualmente olvidada, que consistía en sacar una réplica de la imagen de cartón y madera del santo por la torre del campanario. Tan sólo se conserva la típica procesión del santo por las calles de su popular barrio de Lavapiés.

La verbena de la Paloma (15 de agosto)

Virgen de la Paloma

Virgen de la Paloma

Iglesia de la Paloma

Iglesia de la Paloma

Terminamos este repaso por las verbanas de agosto de Madrid con la más conocida de todas ellas: la verbena de la Paloma.

Se trata de una celebración muy reciente, ya que data de finales del siglo XVIII. Corría el año 1787, cuando una vecina del barrio, Isabel Tintero, intercambia el cuadro de la Virgen con el que jugaban unos niños por unas monedas. La restauró como pudo y la colocó en la puerta de su casa, en la actual calle de la Paloma. La noticia se extendió por el barrio y muchos vecinos acudieron a rezarla.

Cada vez más gente acudía a adorar a la Virgen de la Soledad -que es su advocación-, por lo que el portal se quedó pequeño. De hecho, entre las madres se creó la costumbre de presentar a sus hijos recién nacido a la Virgen -tradición que aún se mantiene-. Entre otras, la reina María Luisa, esposa de Carlos IV, llevó a su hijo Fernando, el Príncipe de Asturias, aquejado de frecuentes enfermedades, ante la Virgen para que intercediera por él. Así, en 1795, tras ofrecer una habitación de su casa, se construyó una pequeña capilla, nombrando a Isabel capellana y administradora, actividad que bien cumplió durante la ocupación francesa ocultando las joyas y la propia imagen de la Virgen.

Isabel Tintero falleció en 1813. Sin embargo, la devoción no murió con ella; sino todo lo contrario. En 1891 se convirtió en la parroquia de San Pedro el Real, debido al mal estado de la de San Pedro el Viejo. Además, entre 1896 y 1911, se levantó la nueva iglesia que hoy vemos, mucho más acorde al nuevo papel parroquial que debía desempeñar.

Desde el comienzo, la Virgen de la Paloma tuvo su fiesta a mediados de agosto, con Salve el 14 y misa el 15. Una procesión recorría las calles cercanas al templo. Todos los años, el cuadro de la Virgen de la Paloma es descendido por un bombero y colocado en la carroza para procesionar.

Con tanta verbena y festividad… ¡quién quiere irse de vacaciones fuera de Madrid!

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El cuerpo de san Isidro Labrador

San Isidro Labrador

San Isidro Labrador

El cuerpo de san Isidro Labrador

Hoy celebramos en la ciudad de Madrid la festividad de san Isidro, nuestro santo patrón. Muchos irán a la ermita del Santo a tomar el agua de su fuente, pasearán por la pradera vestidos de chulapos y comerán entresijos, gallinejas y rosquillas (tontas o listas); otros acudirán a los actos litúrgicos; y otros muchos aprovecharán el día festivo para ir a pasar el día comprando a los centros comerciales… Sin embargo, en honor de nuestro santo patrón, desde RUTAS POR MADRID, hemos querido rendirle homenaje con esta entrada: “El cuerpo de san Isidro Labrador”.

El cuerpo de san Isidro seguramente ha sido uno de los que más movimiento ha tenido de todo el santoral. Inicialmente, cuando Isidro falleció en el año 1172, fue enterrado en el cementerio de la parroquia a la que pertenecía: San Andrés. A los cuarenta años de su muerte (1212), fue exhumado y se comprobó que su cuerpo se hallaba en perfecto estado. Por ello, se decidió su primer traslado: pasó del cementerio de San Andrés al interior de la iglesia.

El segundo viaje que tuvo el cuerpo incorrupto de Isidro fue desde la iglesia de San Andrés hacia la vecina capilla del Obispo, construida por los descendientes de la familia de los Vargas, para la que trabajó san Isidro. Tras veinticinco años de disputas entre el capellán y el párroco de San Andrés, volvió a esta última en el año 1560 -otro nuevo viaje-.

En 1614, el rey Felipe III enfermó gravemente en el municipio toledano de Casarrubios del Monte, por lo que pidió que el cuerpo del santo viajase adonde él se encontraba para interceder en su enfermedad. Con este viaje hacemos el cuarto… ¡y quinto, ya que cuando el Rey sanó ambos volvieron a Madrid!

En 1669 se construyó la capilla barroca en su honor en la iglesia de San Andrés. Sin embargo, los restos del Santo duraron cien años allí (hasta 1769) en busca de su nuevo y último destino: la colegiata (antigua catedral) de San Isidro. Con la expulsión de los jesuitas, se cambió la advocación de la iglesia y fue trasladado el cuerpo de nuestro santo patrón (junto con los de su mujer, santa María de la Cabeza) a este templo.

Sin duda alguna, podemos afirmar que tenemos un patrón viajero. Eso sí, no tanto como para acabar en la Bretaña francesa. Parece ser que en la catedral de Vannes existe una imagen de San Isidro sobre una tumba en la que se afirma que allí reposa el santo de origen madrileño…

El origen del entierro de la sardina

El entierro de la sardina, Goya

El entierro de la sardina, de Francisco de Goya (fuente: web oficial de la RABASF)

El origen del entierro de la sardina

Hoy es Miércoles de Ceniza. Este día supone el final del carnaval y el comienzo de la Cuaresma, periodo litúrgico de purificación previo a la Pascua. Pero, además de la imposición de la ceniza, ¿qué otra conocida tradición se desarrolla tal día como hoy? ¡Efectivamente! Si habéis leído el título de la entrada lo habréis acertado: el entierro de la sardina. ¿Y qué tiene que ver esto con Madrid? Pues bien, aunque no lo creáis, según la tradición esta procesión tuvo su origen en Madrid.

Durante el reinado de Carlos III, parece ser que el Rey quiso celebrar el comienzo de la Cuaresma con el pueblo de Madrid y, para lo cual, se hizo un encargo de sardinas. El transporte de alimentos en el siglo XVIII no era como en la actualidad. El tiempo que se invertía y los sistemas de conservación hacían difícil poder disfrutar de un pescado tan fresco como hoy en día. Si a eso añadimos que por aquellos días hubo una inusual ola de calor… ¡imaginaos en qué estado llegaron las sardinas a la capital! No hubo manera de aprovechar tal cantidad de pescado podrido y hediondo. Así que Carlos III ordenó que todas las sardinas fuesen enterradas en la Casa de Campo, bien lejos del centro de la capital para evitar los olores.

Así pues, lo que en principio parecía que iba a ser un festín de pescado, alimento muy consumido en Cuaresma, acabó dando lugar a una tradición que pone fin al carnaval, no sólo en Madrid, sino en otras ciudades españolas e hispanoamericanas.

La fiesta de las Mayas

 

El mes de mayo en Madrid está lleno de fiestas. El 2 de mayo celebramos la festividad de la Comunidad de Madrid; el día 15 será la de nuestro patrón san Isidro; y, por último, las Mayas, que se celebra uno de los primeros domingos del mes de mayo. ¿Que no conocéis esta fiesta? Pues para ello tenéis este post.

A lo largo de toda España se celebran fiestas paganas para dar la bienvenida a la primavera y al buen tiempo, sinónimo de belleza, juventud o fertilidad. Las Mayas es la manifestación madrileña de este alborozo. Esta fiesta estaba muy extendida por los barrios madrileños, sin embargo desapareció durante muchos años hasta que en 1988 varias asociaciones de vecinos de Lavapiés la recuperaron.

En torno a la iglesia de San Lorenzo, las calles se engalanan de fiesta y se levantan altares llenos de flores y profusamente adornados donde las Mayas (o “majas”) se exhiben a los paseantes. Estas mayas son elegidas como las más hermosas de cada calle y compiten en belleza. Para ello, se visten con sus mejores ropas y cuentan con la ayuda de sus amigas que abordan a los viandantes para pedir donativos a favor de su maya. Al final, con el dinero recaudado, se hace una ofrenda y se pagan los festejos.

Si queréis conocer esta fiesta, mañana podéis pasaros por Lavapiés a hacerlo. ¡Espero que os guste!