Un año más

Hoy es 31 de diciembre… Todos ellos están llenos de ilusiones, deseos, propuestas que se repiten año tras año (somos humanos, y la mitad de ellas se quedarán para el año que viene).

Otra de las tradiciones que se mantienen es tomar las doce uvas al son de las campanadas del reloj de la Puerta del Sol. Aunque la mayoría de la gente cree que el origen de esta costumbre está en un excedente de producción de uva en 1909, en Madrid ya existía esta tradición desde finales del siglo XIX. Las clases populares madrileñas quisieron ridiculizar la distinguida costumbre burguesa de tomar uvas y champán para despedir los años. Mientras que las clases pudientes estaban aburridas en sus casas, el pueblo se dirigió a la Puerta del Sol para comer las doce uvas milagrosas al sonido del reloj. La tradición se fue extendiendo poco a poco por toda España. En 1909, con el excedente de producción de uva, se consolidó definitivamente.

Ya en los ochenta del siglo pasado, el grupo madrileño Mecano popularizó la canción Un año más. La canción trata el tema del paso del tiempo… ¿y qué mejor imagen para representarlo que una Nochevieja desde la Puerta del Sol?

Desde Rutas por Madrid aprovechamos la ocasión para desearos lo mejor para este nuevo año que entra, y que no dejéis muchas cosas para el año que viene… ¡Feliz 2014!

Un año más (Mecano)

En la Puerta del Sol
como el año que fue
otra vez el champán y la uvas
y el alquitrán de alfombra están.

Los petardos que borran sonidos de ayer
y acaloran el ánimo
para aceptar que ya pasó uno más.

Y en el reloj de antaño
como de año en año
cinco minutos más para la cuenta atrás.
Hacemos el balance de lo bueno y malo
cinco minutos antes
de la cuenta atrás.

Marineros, soldados, solteros, casados, amantes, andantes
y alguno que otro
cura despistao.

Entre gritos y pitos los españolitos
enormes, bajitos, hacemos por una vez
algo a la vez.

Y en el reloj de antaño
como de año en año
cinco minutos más para la cuenta atrás.
Hacemos el balance de lo bueno y malo
cinco minutos antes
de la cuenta atrás.

Y aunque para las uvas hay algunos nuevos
a los que ya no están echaremos de menos
y a ver si espabilamos los que estamos vivos
y en el año que viene nos reímos.

1, 2, 3 y 4 y empieza otra vez
que la quinta es la una
y la sexta es la dos y así el siete es tres.

Y decimos adiós
y pedimos a Dios
que en el año que viene
a ver si en vez de un millón
pueden ser dos.

En la Puerta del Sol
como el año que fue
otra vez el champán y las uvas
y el alquitrán de alfombra están.

Anuncios

Aquí no hay playa

Tras volver de unas reparadoras vacaciones en el Sur de España, he vuelto a la capital con las fuerzas renovadas. Han sido quince días tomando el sol y disfrutando de aquello que aseguran The Refrescos que no hay en Madrid: ¡¡playa!! -aunque ya haya una artificial en Parla y otra en el nuevo Madrid Río-.

Cuánto han cambiado las cosas -y Madrid- desde que este grupo creado en Madrid petara los altavoces de los Seat 127 en el verano de 1989. Convertido en éxito del verano, por encima incluso del incombustible Georgie Dann, desde entonces no ha dejado de sonar en los bares de copas y pubs madrileños, haciéndonos sentir orgullosos, por qué no, de no tenerla.

Aquí no hay playa

Podéis tener Retiro, Casa Campo y Ateneo,
podéis tener mil cines, mil teatros, mil museos,
podéis tener corrala, organillos y chulapas,
pero al llegar agosto, ¡vaya, vaya!

Aquí no hay playa. ¡Vaya, vaya! No hay playa. ¡Vaya, vaya!

Podéis decir a gritos que es la capital de Europa,
podéis ganar la Liga, ¡podéis ganar la Copa!,
afirmaréis seguros que es la capital de España…
pero al llegar agosto, ¡vaya, vaya!

Aquí no hay playa. ¡Vaya, vaya! No hay playa. ¡Vaya, vaya!

Podéis tener hipódromo, Jarama y Complutense
y al lado la Moncloa donde siguen los de siempre,
podéis tener el mando del imperio en vuestras manos,
pero al llegar agosto y el verano…

Podéis tener la tele y Los 40 Principales,
podéis tener las Cortes y organismos oficiales,
el Oso y el Madroño, Cibeles, Torrespaña,
pero al llegar agosto, ¡vaya, vaya!

Aquí no hay playa. ¡Vaya, vaya! No hay playa. ¡Vaya, vaya!

¡Escucha, Leguina!

Podéis tener Movida ¡hace tiempo!,
Movida promovida por el Ayuntamiento,
podéis rogar a Tierno o a Barranco o al que haya,
pero al llegar agosto, ¡vaya, vaya!…

Aquí no hay playa. ¡Vaya, vaya! No hay playa. ¡Vaya, vaya!

Pongamos que hablo de Madrid

He querido comenzar esta nueva categoría Canciones de Madrid con la mítica y reversionada canción de Joaquín Sabina. Aunque personalmente este cantante no me cae especialmente bien, hay que reconocer su labor artística como compositor, poeta y cantante.

A continuación os adjunto el homenaje que hicieron al cantante jienense el grupo madrileño Los Porretas, que me parece más cañera y son mucho más salados. Os dejo más abajo la letra por si queréis hacer karaoke.

Pongamos que hablo de Madrid

Allá donde se cruzan los caminos,
donde el mar no se puede concebir,
donde regresa siempre el fugitivo,
pongamos que hablo de Madrid.

Donde el deseo viaja en ascensores,
un agujero queda para mí,
que me dejo la vida en sus rincones,
pongamos que hablo de Madrid.

Las niñas ya no quieren ser princesas,
y a los niños les da por perseguir
el mar dentro de un vaso de ginebra,
pongamos que hablo de Madrid.

Los pájaros visitan al psiquiatra,
las estrellas se olvidan de salir,
la muerte viaja en ambulancias blancas,
pongamos que hablo de Madrid.

El sol es una estufa de butano,
la vida un metro a punto de partir,
hay una jeringuilla en el lavabo,
pongamos que hablo de Madrid.

Cuando la muerte venga a visitarme,
que me lleven al sur donde nací,
aquí no queda sitio para nadie,
pongamos que hablo de Madrid.