Díptico de la Anunciación de Jan van Eyck

Díptico de la Anunciación, Jan van Eyck

Fuente: página web del Museo Thyssen-Bornemisza

Díptico de la Anunciación, de Jan van Eyck (c. 1433-1435)

Jan van Eyck es uno de los grandes maestros de la escuela flamenca y uno de los creadores, junto a Robert Campin, de una nueva forma de representación pictórica que se caracterizó por una interpretación detallada de la naturaleza y por un gran realismo. Un valor añadido a la obra de este espléndido artista es el conceptual realismo simbólico, no siempre fácil de interpretar en sus trabajos.

Esta Anunciación fue catalogada como de Jan van Eyck por Max J. Friedländer en 1934, y su autoría jamás ha sido puesta en entredicho; sin embargo, no ha pasado lo mismo con la fecha, que sigue generando diferentes opiniones entre los especialistas. Las tablas, concebidas como un díptico, están realizadas en grisalla y reflejan el maravilloso dominio técnico del artista. Las figuras, que simulan estatuas de piedra, están colocadas en sendos nichos sobre un fondo negro que fue calificado por Preimesberger como ‘piedra de toque’ -la utilizada por los orfebres para comprobar la calidad de los metales nobles-, constituyendo en sí misma la ‘piedra de toque de la pintura’, con lo que se pretendía poner de manifiesto la supremacía de la pintura sobre la escultura. Van Eyck dota de tridimensionalidad a las figuras del arcángel y de la Virgen a través del uso de los efectos lumínicos e ilusionistas. La luz ficticia, que procede de la derecha, crea un trampantojo en el ala del ángel, que parece querer salirse del nicho en el que se encuentra al proyectarse en su sombra sobre el mismo. El fondo negro de los nichos contrasta asimismo con el color claro, que imita a la piedra, de las dos siluetas, y refleja las sombras de éstas como si de un espejo se tratara, aludiendo también a la pureza de María: speculum sine macula. En la línea del ilusionismo pictórico, tanto el arcángel como la Virgen María se apoyan sobre unas peanas hexagonales que parecen sobresalir de la tabla, y la paloma del Espíritu Santo, que se localiza sobre la cabeza de María, constituye una otra ilusión óptica, pues se refleja asimismo en la superficie negra y flota, cosa imposible si se tratara de una escultura. A su vez las peanas con las figuras se insertan dentro de unos marcos pintados por el artista como si fueran de mármol rojo y que encuadran los marcos de piedra, en cuyos bordes superiores se distinguen claramente unas inscripciones que dan la sensación de estar realizadas a cincel y que recogen la primera y la última frase del diálogo entre los protagonistas en el Evangelio de san Lucas. En la tabla del arcángel se lee: ‘Salve, llena de gracia, el Señor es contigo’, y en la de la Virgen: ‘He aquí la sierva del Señor; hágase en mí, según su palabra’. Este tipo de inscripciones son características de las obras de Jan van Eyck, pues se encuentran en muchas de ellas, y tienen relación con los temas representados.

Se desconoce quién realizó este encargo a Van Eyck, pero dada la complejidad de su simbología se considera que debió de estar destinada a una persona culta capaz de comprender el carácter de la obra. El estado de conservación es excelente, de lo que se deduce que debió de ser muy valorada tanto en su época como en las posteriores. Este díptico se ha relacionado con el Tríptico de Desde, en el que también representó una Anunciación en grisalla en sus alas exteriores.”

Texto extraído íntegramente de VV. AA., Museo Thyssen-Bornemisza – Guía de la colección, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, 2012, pág. 16.

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